Estamos a 13 de agosto, arrancamos unas merecidas y deseadas vacaciones y la que más las desea es mi pequeña Sarganprincesa, cada día (excepto los sábados) se levanta a las 7 de la mañana para venir con nosotros a pasar calor en la tienda, temperaturas que superan los 40º en un obrador que, a pesar del aire acondicionado, no sabe lo que es el «fresquito».

Varias veces se queja, en tono jocoso, diciendo que ella ya ha trabajado, que su curso ha terminado y está de vacaciones y, sin embargo, cada día, tiene que venir a trabajar. Lamentablemente así es y así fue en mi infancia, los momentos de ocio de mi infancia vacacional eran repartidos entre la trastienda del negocio de mis padres y las escapadas de fin de semana al chalet y son todos esos recuerdos los que inspiraron mi primer post sobre este tema. El hijo del Tendero

Ya va para 20 años que lidio en este sector tan gratificante y frustante a partes iguales, un mundo (el gastronómico) que no tiene fin pues cada día descubres nuevas recetas, nuevos productos y nuevas técnicas, aunque no todas puedas ponerlas en marcha ni las vayan a comprender tus comensales.

Estoy en un momento de mi vida en el que hago balance de mi trayectoria y puedo  sentirme orgullos de ella, he pasado por bares, cafeterías, barcos, restaurantes de alta gastronomía, bodegas, etc. y fruto de este bagaje me encuentro inmerso en mi actual proyecto, y espero que definitivo, una casa de comidas para llevar.

Este proyecto me está permitiendo tener vida más allá del trabajo, pudiendo disfrutar de mi tiempo libre y mi familia pero lo que más ilusión me hace es cómo se define este proyecto: CASA de comidas, el término casa, según la RAE acuña varias definiciones, me voy a quedar con la 5 (5. f. familia (‖ grupo de personas emparentadas entre ). y la  8. f. Institución de carácter sociocultural y recreativo que agrupa a personas con vínculos geográficos o intereses comunesy su sedeCasa de Galicia, de la cultura.

Siempre he disfrutado de mi trabajo por el retorno inmediato que tiene desde el cliente y es, básicamente, hacer felices a mis congéneres de especie, es algo que me fascina desde siempre: «poder mimar y cuidar a personas», darles cada día sus raciones y que al día siguiente vuelvan con la mirada ilusionada a ver qué hemos preparado nuevo y, entre tanto, comentan lo bueno que estaba el pollo a la naranja o recomiendan a su compañero la lasaña que está de muerte o las patatas especiadas. Lo cierto es que, dada la juventud de nuestra clientela, en muchos momentos te sientes un poco padre y madre de todos ellos. Reconozco que me gusta verlos volver un día tras otro, comentar las recetas y, sobre todo, notar su plena confianza en que hemos usado los mejores productos y con el máximo de cariño, es curioso porque en 20  años he recibido muchas críticas, reconocimientos y similares, pero puedo asegurar que nada es comparable al calor que transmite nuestra familia gastronómica.

Y tras todo esto, tan sólo me queda decir: «gracias», gracias desde el corazón, por permitirtinos ser vuestro tendero, vuestro cocinero y vuestro nutricionista, es una responsabilidad muy alta cuidar de vosotros, pero vuestras sonrisas y vuestras críticas lo convierten en un paseo muy agradable. Sois siempre bienvenidos a vuestra casa, nuestra casa de comidas Sargantana Para Llevar

Gracias por venir a la casa del hijo del tendero ;).