Sabemos que el titular no es muy halagüeño, pero somos gente positiva y queremos sacarle la parte buena a esta situación tan anormal como preocupante. Llevamos más de 6 meses desde que se declaró la pandemia a nivel mundial y han sido muchas experiencias, sentimientos y situaciones las que todos hemos vivido, en nuestro caso nos quedamos con todo lo positivo y todo lo que hemos ido mejorado en estos meses.


El principio fue muy duro, durante el confinamiento salíamos a trabajar cada día con mucho miedo a la vez que esperanza. Nos desplazábamos por una ciudad fantasma pasando varios controles de policía hasta llegar a la tienda para, una vez allí, cocinar para apenas 3 o 4 clientes, eso sí clientes imprescindibles, como los médicos del ejército que venían a última hora a por sus raciones o el comandante viudo retirado que sólo tenía nuestra tienda como local de avituallamiento. Cada día, al terminar el servicio, las muchas raciones que no se habían vendido las llevábamos al Hospital Clínico de Valencia, allí nos recibían con una sonrisa de oreja a oreja pues sus turnos de 12 horas sólo tenían como comida aquello que se hubieran traído de casa o los «aperitivos» de un máquina expendedora casi vacía.


A los pocos días, tras realizar varios contactos, descubrimos a la Asociación Amigos de la Callepor mediación de ellos comenzamos a cocinar cada día más de 40 menús para familas necesitadas, lo cierto es que todos los proveedores se volcaron en el proyecto, haciéndonos llegar materias primas para poder cocinarlas y llenar esos envases de ilusión y esperanza. Fue una experiencia muy enriquecedora, alegre y amarga a partes iguales y cargada de emoción y solidaridad.


Durante este proceso también conocimos a Mastika L’Horta, una pequeña empresa cuyo objetivo es la comercialización de frutas y verduras ecológicas y sostenibles, tienen sus campos en Castellar y la calidad de sus productos es irrefutable, de hecho muchos de nuestros clientes han notado el cambio a mejor. A día de hoy somos punto de recogida de sus porductos para que todos podamos disfrutar de la calidad de su huerta.


También mejoramos nuestro servicio de reparto a domicilio, colaborando con Muving en el reparto de nuestros productos en la ciudad de Valencia, usando vehículos sostenibles y haciendo llegar las raciones a todo aquel que no pueda o no quiera desplazarse, porque para disfrutar de una buena gastronomía no hay que ir muy lejos. 


Y en la última etapa hemos desarrollado nuestro #SarganPack una manera segura de hacer llegar nuestras raciones a cualquier punto del territorio nacional de la península. Está teniendo bastante éxito y ya hemos hecho envíos a Barcelona, Badalona, Móstoles, Málaga, Sevilla…. Una manera de comer bien para todos aquellos que no disponen de tiempo o conocimeinto para poder realizar un menú saludable y sabroso, e incluso una manera de mandarle comida a tu hijo o tu familia, auqnue no estés cerca físicamente de ellos.

Como veis siempre hay algo bueno, hasta en los peores momentos, ahora confiamos en que esta pandemia nos sirva de reflexión. Quizás el sistema no funcione tan bien cómo pensábamos, quizás el modelo de sostenibilidad haya que mejorarlo, quizás es tiempo de ser más solidario, de consumir en los negocios locales productos locales para no depender de empresas multinacionales cuyo único objetivo es una cuenta de resultados muy positiva. Desde Sargantana creemos que otro mundo es posible y seguimos luchando por ello día a día, porque con cariño, voluntad y pasión todo puede cambiar, seguimos en el camino porque somos #algomásquecomida