Cuestión de Principios

Cuestión de Principios

Desde hace más de 20 años que inicié mi aventura culinaria siempre he defendido que, al igual que las personas tenemos nuestros principios, las empresas deben de tener los suyos y más si se trata de microempresas como es mi caso.

Llamarme empresario me viene grande, pues soy un cocinero enamorado de su trabajo y que disfruta sabiendo que su esfuerzo obtiene como resultado placer y felicidad, por eso Sargantana soy yo y yo soy Sargantana. Much@s conocéis mi trayectoria y habéis oído hablar del Sarganático, la Sarganprincesa, las Sargancenas o el Sarganfree, todo aquello que me rodea es Sargan. Y lejos de una estrategia empresarial es un modo de vida que empapar todo mi día día, por eso mi trabajo no podía ser menos.

Ahora viene la parte de «Márketing» dónde todos mis amig@s que trabajan en este mundo y el de las Redes Sociales siempre me han insistido en que aquello que no se ve no se sabe y que debería de informar de todas las acciones que realizo, porque, más allá del objetivo de placer y realización personal, es un sobreesfuerzo que no busca recompensa pero sí te diferencia del resto de empresas.

Quizás por eso hemos certificado la empresa como km0, es decir, consumidora de productos locales, así como de productos ecológicos y Bio, no por estar cargados de medallas sino por lo que implica este tipo de denominaciones. Conozco personalmente a casi todos los productores que me sirven, así como a sus distribuidores, en muchos casos la misma persona, y cual es su manera de trabajar que se resume en 3 palabras: artesano, cercano y de calidad.

Por todo esto que desde hace unas semanas tenemos nuestro decálogo de empresa, nuestra explicación a tod@s vosotr@s de todo lo que hacemos por mejorar esta sociedad que nos rodea, porque sin clientes nuestro trabajo no es posible y si no cuidamos de nuestra sociedad nos quedaremos sin consumidores y por ende sin negocio. También hay una parte, no menos importante, que justifica los precios, entendemos que no somos caros aunque, obviamente, hay casas de comida en Valencia con precios más bajos, quizás porque compran un arroz marca blanca a 0,70€ el kg, mientras que nosotros compramos el arroz de Alepuz variedad Albufera de la DO Valencia a 2,70€. ¿Dónde está la diferencia?¿es puro postureo?, la respuesta es obvia: NO. Cualquiera que haya probado nuestros arroces habrá descubierto un grano sabroso, carnoso, entero y consistente, con una cocción idónea y una contundencia de sabor envidiable. Esto es extrapolable a los tomates, la calabaza, las carnes o los pescados.

Del mismo modo que sigo colaborando en todo lo que puedo con las acciones sociales, he sido voluntario social durante 15 años y por eso siempre h realizado algún tipo de acción social, desde las donaciones a ASPANION del 0,7% de la facturación del restaurante a las colaboraciones actuales con Amigos de la Calle con nuestras Raciones Solidarias o las diversas acciones puntuales como la recogida de tapones o el apoyo a familias necesitadas. No estamos solos, ni como individuos ni como empresas y por eso debemos coalborar en hacer crecer nuestra comunidad y mejorar su calidad de vida

Así pues, aunque sea más largo el camino e implique más esfuerzo, aquí seguiré cocinando con mis principios, salseándolos con amor y sazonándolos con pasión, porque sin estos pasos mi comida no sabría igual y creo, al igual que vostotr@s, que no es bueno meterse cualquier cosa en la boca ;).

Nos vemos dónde siempre: en Sargantana,

JuanRa Aparisi

A propósito de la Pandemia

A propósito de la Pandemia


Sabemos que el titular no es muy halagüeño, pero somos gente positiva y queremos sacarle la parte buena a esta situación tan anormal como preocupante. Llevamos más de 6 meses desde que se declaró la pandemia a nivel mundial y han sido muchas experiencias, sentimientos y situaciones las que todos hemos vivido, en nuestro caso nos quedamos con todo lo positivo y todo lo que hemos ido mejorado en estos meses.


El principio fue muy duro, durante el confinamiento salíamos a trabajar cada día con mucho miedo a la vez que esperanza. Nos desplazábamos por una ciudad fantasma pasando varios controles de policía hasta llegar a la tienda para, una vez allí, cocinar para apenas 3 o 4 clientes, eso sí clientes imprescindibles, como los médicos del ejército que venían a última hora a por sus raciones o el comandante viudo retirado que sólo tenía nuestra tienda como local de avituallamiento. Cada día, al terminar el servicio, las muchas raciones que no se habían vendido las llevábamos al Hospital Clínico de Valencia, allí nos recibían con una sonrisa de oreja a oreja pues sus turnos de 12 horas sólo tenían como comida aquello que se hubieran traído de casa o los «aperitivos» de un máquina expendedora casi vacía.


A los pocos días, tras realizar varios contactos, descubrimos a la Asociación Amigos de la Callepor mediación de ellos comenzamos a cocinar cada día más de 40 menús para familas necesitadas, lo cierto es que todos los proveedores se volcaron en el proyecto, haciéndonos llegar materias primas para poder cocinarlas y llenar esos envases de ilusión y esperanza. Fue una experiencia muy enriquecedora, alegre y amarga a partes iguales y cargada de emoción y solidaridad.


Durante este proceso también conocimos a Mastika L’Horta, una pequeña empresa cuyo objetivo es la comercialización de frutas y verduras ecológicas y sostenibles, tienen sus campos en Castellar y la calidad de sus productos es irrefutable, de hecho muchos de nuestros clientes han notado el cambio a mejor. A día de hoy somos punto de recogida de sus porductos para que todos podamos disfrutar de la calidad de su huerta.


También mejoramos nuestro servicio de reparto a domicilio, colaborando con Muving en el reparto de nuestros productos en la ciudad de Valencia, usando vehículos sostenibles y haciendo llegar las raciones a todo aquel que no pueda o no quiera desplazarse, porque para disfrutar de una buena gastronomía no hay que ir muy lejos. 


Y en la última etapa hemos desarrollado nuestro #SarganPack una manera segura de hacer llegar nuestras raciones a cualquier punto del territorio nacional de la península. Está teniendo bastante éxito y ya hemos hecho envíos a Barcelona, Badalona, Móstoles, Málaga, Sevilla…. Una manera de comer bien para todos aquellos que no disponen de tiempo o conocimeinto para poder realizar un menú saludable y sabroso, e incluso una manera de mandarle comida a tu hijo o tu familia, auqnue no estés cerca físicamente de ellos.

Como veis siempre hay algo bueno, hasta en los peores momentos, ahora confiamos en que esta pandemia nos sirva de reflexión. Quizás el sistema no funcione tan bien cómo pensábamos, quizás el modelo de sostenibilidad haya que mejorarlo, quizás es tiempo de ser más solidario, de consumir en los negocios locales productos locales para no depender de empresas multinacionales cuyo único objetivo es una cuenta de resultados muy positiva. Desde Sargantana creemos que otro mundo es posible y seguimos luchando por ello día a día, porque con cariño, voluntad y pasión todo puede cambiar, seguimos en el camino porque somos #algomásquecomida