La importancia del envase

La importancia del envase

No, no es el futuro que imaginábamos mientras Martín McFly hacia de Celestino para sus padres. Deberíamos aprender de él y utilizar la tecnología para avanzar, para hacer nuestra vida más cómoda pero sin perder el planeta, porque sin Tierra no hay vida y nosotros la necesitamos (a ambas).

Lamentablemente, el plástico rodea nuestro día a día, está presente en la nevera al preparar el desayuno, en la tapa del brick de leche, en el bote de cacao, sosteniendo la mantequilla o la mermelada, en el coche, en nuestras ventanas. Lo hay por donde quiera que vas y eso empieza a preocupar.

Particularmente lo que más nos preocupa es en el sector de la alimentación, dado que es un producto efímero y por tanto los plásticos usados en él tienen menos vida útil. Lo de los supermercados ya es de escándalo, desde el movimiento de #DesnudaLaFruta hasta la máquina creada por el joven adolescente Boyan Slat nos recuerdan qué está pasando.

En nuestra infancia no habían supermercados, cada sábado íbamos con nuestros padres a hacer la compra al mercado, el de Ruzafa, Algirós, Cabanyal… cada cual iba al de su barrio. Lo que no recuerdo es a la frutera pelando una mandarina para ponerla en una bandeja, enfilmarla, ponerla dentro de otra bolsa y dármela, como mucho te decía:»coge una mandarina que son mel de romer!» y el resto de la compra iba directo al carro de tela de cuadros con ruedas que acompañaba aquellas expediciones.

Los supermercados, hace ya años, que cobran sus bolsas, logotipadas y 100% personalizadas, para que te puedas llevar la compra. Básicamente porque no hay tiempo para subir a casa, coger el carro y bajar al super , unas 2 o 3 veces a la semana, a comprar. Es curioso, cuanto menos, que su «aparente» interés por la ecología sólo viva en la zona de cajas y no tengan ningún reparo en forrar de plásticos una manzana, una berenjena o pelar una mandarina para momificarla con plástico. Hace unas semanas desde Greenpeace organizaban una acción simultánea en España a la puertas de los supermercados para sensibilizar a la población con el exceso de embalaje que encontramos en todos los alimentos, creo que lo de la higiene se nos está yendo de las manos. Puedes consultar la noticia pinchando en este texto. Somos los usuarios los que tenemos que cambiar esto, el mercado manda y la demanda es la reina, pero hay intereses creados de por medio.

Desde Sargantana siempre nos hemos preocupado por nuestro entorno, consumiendo productos locales y de proximidad y procurando hacerlo en temporada.Ahora con la casa de comidas nos enfrentamos a otro reto: el embalaje, algo tan simple y a la vez tan complejo. Por suerte son muchas las raciones que vendemos a diario, así como los cubiertos (que no queríamos cobrar), las bolsas y complementos (tapas, pajita,etc.). Todo esto implica buscar soportes sostenibles. Es necesariol necesitamos encontrar un soporte pero no se trata de reciclar sino de consumir menos y reducir los residuos.

Empezamos con envases de Palma, 100% biodegradables pero no eran estancos, además son ligeramente permeables (están diseñados para fastfood sin cubiertos) y al poner un potaje la liábamos parda. Así que

nuestro proveedor, Deseval Suministros Hosteleros, nos localizó envases que provienen de plástico reciclado, al menos no fabricamos nuevo y además les podéis dar varios usos más en casa, cubiertos de maíz 100% biodegradables (bastante más caros, así que repartimos el coste con nuestros clientes) y ahora estamos con las bolsas de papel.La nueva ley que viene de Europa ya la estamos aplicando y el hecho de tener que pagar la bolsa hace que muchas personas traigan su propia bolsa, es un avance pero no es la solución.

Las bolsas de papel son 17 veces más caras que las de plástico: 17 ct. frente a 1 ct., así que los 5 céntimos que

cobramos por ellas van directamente a la hucha de Aspanion, y el coste lo asumimos nosotros (aunque no subamos precio). Las grandes superficies van por delante, vendiendo sus bolsas de papel con logos enormes y perfectamente identificables a 10 y 15 céntimos. Las nuestras llenarán de Sargantanas nuestra querida València y viviremos en un planeta dónde para llegar al mar no haya que cruzar una península de plástico.

Desde esta humilde Casa de Comidas queremos dejar un planeta mejor a nuestr@s niet@s y por eso haremos todo lo que esté en nuestras manos para que no se note que hemos pasado por aquí, porque el beneficio saludable y emocional es más satisfactorio que el económico.

Ahora sólo nos queda convencer a Rosa de Reciclado Creativo para que diseñe algo chulo con los cubiertos de plástico que hemos retirado, para así concienciar a más gente de que el plástico sirve para poco más que para decorar.

La próxima vez que os crucéis con una bolsa de papel con una Sargantana Verde, tened por seguro que, además de colaborar con el planeta, su portador come bien.

Nos vemos en Sargantana